Una de las principales teorías validadas por la comunidad científica es la del big bang o gran explosión. Esta teoría señala que hace aproximadamente 14 mil millones de años, la materia y la energía que existen en el universo estaban concentrados en un punto determinado.
Esta concentración de energía poco a poco comenzó a expandirse y originó, en primer lugar, los quarks, que son las primeras partículas de materia; luego, las partículas constitutivas del átomo: los protones, los neutrones y los electrones y, más tarde, cuerpos más grandes como las estrellas, los planetas y las galaxias.
Si bien se piensa que el universo se originó a partir de una gran explosión, lo que realmente ocurrió fue una expansión progresiva de la materia y la energía. Este suceso fue un punto de partida de la formación del universo que, desde entonces, está en constante expansión.
Dentro de la comunidad científica, una explicación que se relaciona con la teoría del big bang es la teoría del multiuniverso. Dicha teoría señala que, tras la constante expansión del universo surgida luego de la gran explosión, surgieron burbujas de espacio-tiempo que dieron origen a millones de universos, los cuales se encuentran separados por grandes distancias.
La teoría de Edwin Hubble
El estadounidense Edwin Hubble (1889-1953) se destacó en el ámbito científico por sus numerosas
investigaciones astronómicas. En 1929, Hubble descubrió que el universo se expande de manera
constante, pues al medir la distancia que separa a la Tierra de las galaxias observables, todas ellas se alejan constantemente del planeta.
Las Galaxias
Las galaxias son conjuntos de cuerpos celestes entre los que se encuentran las estrellas, los planetas, los satélites naturales, los asteroides, los meteoritos y las nebulosas. Son los cuerpos o las masas estelares más grandes que existen en el universo y, según su forma, se clasifican en:
Las Estrellas
Son cuerpos celestes esféricos de gran tamaño en cuyo interior se producen reacciones nucleares que emiten energía en forma de luz y calor. Luego de miles de años, estas estrellas comienzan a enfriarse, a cambiar de color y a disminuir en tamaño. Al terminar su período de existencia pueden explotar y convertirse en astros pequeños llamados enanas blancas.
